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21 de septiembre de 2009: Día Mundial del Alzheimer

¿Qué es el Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad degenerativa progresiva. Se la considera el tipo de demencia más frecuente (alrededor del 50% de todas las demencias).

Cuando la enfermedad fue descripta por primera vez en 1907 por el neurólogo alemán Alois Alzheimer, el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer era poco común ya que la expectativa de vida era mucho menor. La incidencia de la EA no ha variado desde la descripción hecha por Alois Alzheimer. Sin embargo, la frecuencia es mayor ya que la población vive mucho más tiempo por lo que ha aumentado la población en riesgo de desarrollar la enfermedad.

En la actualidad, el grado de discapacidad que genera la enfermedad en mayores de 60 años es mayor que la producida por accidentes cerebrovasculares o cáncer. Se estima que en el mundo existen entre 25 y 30 millones de personas con EA y que el número se triplicaría para el 2040. En la Argentina se estima que existen alrededor de 500.000 personas con la enfermedad.

El riesgo de padecer la enfermedad aumenta notablemente con la edad. La demencia afecta a una de cada veinte personas mayores de 65 años y una de cada cinco personas mayores de 80 años. La tasa de prevalencia va del 1% en personas en 65 años a casi el 25% en personas mayores de 85 años. Si bien existen casos hereditarios de la enfermedad, el 95% de los casos de la enfermedad son esporádicos por lo que el riesgo de padecer la enfermedad por el solo hecho de que un familiar la haya presentado es bajo.

¿Cómo se manifiesta?

En el inicio de la enfermedad las personas pueden experimentar olvidos fundamentalmente de hechos recientes y dificultad para encontrar las palabras. A medida que la enfermedad progresa, puede aparecer una desorientación en tiempo y espacio, confusión, trastornos en el dibujo y en el cálculo. Son muy frecuentes también los cambios en el humor (tristeza, falta de voluntad, indiferencia, irritabilidad). En etapas tardías puede presentarse agresividad, delirios o alucinaciones. Todas estas alteraciones hacen que los pacientes tengan dificultades para desenvolverse en las actividades de la vida diaria (manejo de medicación, dinero, transporte, etc), por lo que necesitan supervisión y ayuda permanente en los estadios finales.

Es de destacar que no todos los trastornos de la memoria ni del lenguaje corresponden indefectiblemente a una demencia.

Si bien no existe en la actualidad un test diagnóstico para la confirmación definitiva, la combinación de la evaluación neurológica, las pruebas neuropsicológicas y los estudios por imágenes junto con las referencias del cuidador y del paciente tienen un 90% de precisión en el diagnóstico de la EA. Es importante recalcar que los estudios por imágenes (tomografía o resonancia) por sí solos no son suficientes para realizar el diagnóstico. Es necesaria también la realización de pruebas de laboratorio para descartar otras alteraciones que pueden producir síntomas similares (alteraciones de tiroides, déficit de vitamina B12 y acido fólico).

Existe tratamiento

En relación al tratamiento de la enfermedad, existen tratamientos farmacológicos y no farmacológicos. Está demostrado que la combinación de ambos tratamientos ha logrado los mayores réditos en el funcionamiento de los pacientes.

Aunque ningún tratamiento farmacológico ha probado curar ni detener el progreso de la enfermedad, existen cuatro drogas aprobadas actualmente para la enfermedad. De estas, 3 forman parte del grupo de los inhibidores de colinesterasa (donepecilo, rivastigmina y galantamina) que aumentan los niveles de acetilcolina (un neurotransmisor deficiente en la EA) y han demostrado mejoras sintomáticas o retraso en la progresión de los déficits cognitivos, en el funcionamiento diario y en las manifestaciones de conducta. Los inhibidores de la colinesterasa están indicados en el tratamiento de la enfermedad en estadios leves a moderados por lo que el diagnóstico temprano es de vital importancia.

La otra droga aprobada es la memantina, que se utiliza en estadios moderados a severos de la enfermedad y tiene un mecanismo de acción diferente a los inhibidores de la colinesterasa con quienes puede combinarse.

El tratamiento no farmacológico de la enfermedad incluye al paciente y al grupo familiar. Para el paciente es fundamental la estimulación de las actividades de la vida diaria mediante la terapia ocupacional y la rehabilitación cognitiva para trabajar en aquellas funciones cognitivas que presentan déficits (memoria, atención, etc). Otras actividades importantes incluyen musicoterapia, arte terapia y fonoaudiología. La educación y el apoyo de la familia son sumamente relevantes para lograr la mejor calidad de vida del paciente.

El diagnóstico temprano y el tratamiento precoz e interdisciplinario entre neurólogos, psiquiatras, neuropsicólogos, fonoaudiólogos y terapistas ocupacionales mejora notablemente la calidad de vida del paciente y su familiar. El Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro cuenta con un equipo especializado para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad y otras demencias.

El 21 de septiembre se celebra en todo el mundo el Día del Alzheimer con el fin de generar conciencia y difundir todo lo relacionado con la enfermedad.

Caminata por el Alzheimer

sábado 19 de septiembre de 2009 - 10.00 - Plaza Sicilia
(Av. del Libertador y Av. Casares)

Infórmese aquí

 

Centro de la Memoria y Neuropsiquiatría

 

 

 

Av. Belgrano 1746, (C1093AAS) Buenos Aires, Argentina
Teléfonos: (54-11) 4378-1200/1300

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