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La enfermedad de Parkinson afecta las estructuras del cerebro encargadas del control y la coordinación del movimiento. La dopamina es un neurotransmisor esencial para la regulación del movimiento que se encuentra disminuido en esta enfermedad.
Los principales síntomas son:
- lentitud de movimientos
- temblor
- rigidez muscular
- dificultades en el equilibrio y para caminar
También existen síntomas secundarios:
- disminución del volumen de la voz
- disminución del tamaño de la escritura
- disminución del balanceo de brazos
- constipación
- aumento de la producción de saliva
- trastornos del sueño
- depresión
Es una enfermedad crónica que progresa lentamente y presenta una evolución que es muy variable. La mayoría de los pacientes pueden llevar una vida independiente y activa.
¿Cuál es la causa de la enfermedad de Parkinson?
Se desconoce la causa, aunque sí se conocen sus mecanismos. Las investigaciones postulan que, en personas genéticamente susceptibles, hay factores tóxicos ambientales que podrían causar la enfermedad.
La enfermedad, ¿es hereditaria?
La mayoría de pacientes son casos no hereditarios. Existe una minoría de casos heredados, en los cuales se han identificado varios genes responsables de la enfermedad.
¿Es una enfermedad frecuente?
La prevalencia de la enfermedad de Parkinson es de 1,4% en la población mayor de los 55 años, y de 4,5 % en la población mayor de 85 años. La edad promedio de comienzo es a los 55 años, aunque en un 5 a 10% de los pacientes comienza antes de los 40 años.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basa en una correcta historia clínica y una profunda evaluación neurológica. No existe hasta el momento ningún estudio diagnóstico. El neurólogo es el médico especialista que debe diagnosticar esta enfermedad.
¿Es una enfermedad curable?
No existe una cura definitiva para la enfermedad, pero puede ser controlada y tratada eficazmente. El tratamiento debe adaptarse a cada paciente, según su edad, situación laboral, severidad de la enfermedad y situación cognitiva. Las herramientas terapéuticas abarcan fármacos, rehabilitación kinesiológica, neurofoniátrica, cognitiva, terapia ocupacional y atención psicológica, en los casos en los que sea necesario.
Las intervenciones quirúrgicas sólo están indicadas en algunos casos determinados, cuando se han agotado las posibilidades con medicamentos.
El futuro
Hay más de 200 drogas en diferentes etapas de investigación que apuntan a mejorar síntomas, retrasar la progresión de la enfermedad y restaurar la pérdida neuronal.
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