LA ACTIVIDAD FÍSICA
La actividad física regular es fundamental en el tratamiento del sobrepeso y brinda muchos más beneficios de los que uno se imagina:
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Produce cambios orgánicos y psicológicos que ayudan a controlar el peso. Se queman más calorías durante el ejercicio pero además, si este se realiza regularmente, se logra un aumento del metabolismo global que lleva finalmente a un gasto mayor. Esto es lo que permite en gran medida mantener a largo plazo el descenso de peso. 
- Reduce notablemente las posibilidades de complicaciones serias en pacientes con factores de riesgo cardiovascular o enfermedad ya establecida.
- Produce efectos positivos sobre el sistema cardiopulmonar y favorece una mejor entrega, distribución y utilización del oxígeno en el cuerpo.
- Mejora la presión arterial. Reduce los niveles de triglicéridos y colesterol total, bajando el colesterol malo (LDL) y subiendo el bueno (HDL).
- Mejora la respuesta de las células a la insulina. Esto es clave en el tratamiento del paciente con resistencia a la insulina, síndrome metabólico o diabetes.
- Estimula el sistema inmunológico reforzando las defensas.
- Previene la osteoporosis y mejora la movilidad de articulaciones.
- Reduce el estrés, la ansiedad, refuerza la autoestima y promueve liberación de sustancias como las endorfinas que brindan sensación de bienestar.
Hay que moverse más
Toda actividad extra es beneficiosa y cuanto más nos movamos mejor. Sin embargo, siempre hay que empezar de a poco y es importante que resulte placentero y que no se sienta fatiga desproporcionada ni malestar físico.
El primer objetivo es aumentar la actividad física... y para eso hay que aprovechar cualquier oportunidad:
- subir o bajar escaleras y evitar ascensores o escaleras mecánicas
- sacar a pasear al perro
- caminar para ir de compras o al trabajo
- bajar del colectivo o del taxi unas cuadras antes
- hacer más tareas en casa, como limpiar los pisos, tender las camas ó cortar el césped
Antes de iniciar cualquier tipo de actividad física programada, se sugiere un control con un cardiólogo o deportólogo para que indique qué tipo de ejercicio es el más conveniente según el caso, la forma en que debe realizarlo y qué precauciones debe tomar:
- busque un "socio" que lo acompañe a ejercitar si le cuesta hacerlo solo
- comience con caminatas de 10 minutos tres veces por semana o a diario y vaya aumentando de a 5 minutos hasta alcanzar los 30 minutos o más variando la velocidad del paso
- es igualmente útil ejercitar en una sola sesión al día que fraccionar ese tiempo en varias sesiones, por ejemplo, caminar 40 minutos seguidos o hacer 20 minutos por la mañana y 20 por la tarde
- para saber si usted es lo suficientemente activo, implemente un "cuenta-pasos": 10.000 pasos diarios aportan beneficios para la salud
- una bicicleta fija o una cinta deslizable son opciones válidas
- el baile es otra alternativa muy estimulante
- la natación o la gimnasia en el agua son ideales para las personas con gran sobrepeso ya que en ese medio el cuerpo es más liviano y se libera a las articulaciones de un importante estrés mecánico. Con el nivel del agua a la altura del los hombros el peso del cuerpo se reduce de manera relativa en un 75% aproximadamente.
- Fortalecer los músculos también es importante: mantener los músculos en forma nos brinda fuerza y seguridad para desempeñar cualquier tarea cotidiana. Por otra parte la masa muscular es la que más combustible consume, hace que el metabolismo se eleve y se queme más calorías, lo cual contribuye, junto con un programa de alimentación adecuado, a mantener el descenso de peso logrado.
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