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GRIPE: la visitante del invierno

Con la llegada del invierno aumentan las posibilidades de contraer la gripe, una enfermedad que afecta a personas de todas las edades. En algunos casos, sus complicaciones pueden ser graves. Por ello, es importante que nos informemos y la prevengamos vacunándonos a tiempo.

A no confundirse con el resfrío...

La gripe es una virosis respiratoria, mucho más peligrosa que un resfrío grave y que puede manifestarse como neumonía. Produce un decaimiento general del organismo -que puede llegar a durar dos semanas o más- con dolores articulares, musculares, de cabeza, fiebre alta y tos. No hay que confundirla con el resfrío común, que es otro cuadro viral respiratorio que presenta síntomas localizados como congestión de la nariz, secreción nasal, dolor de garganta, tos seca y leve y poca repercusión en el estado general del organismo.

Muchas personas que se vacunan contra la gripe se quejan diciendo: "yo me vacuné y sin embargo me sigo engripando". Lo que sucede en estos casos es que en realidad el responsable del malestar no es el virus de la gripe sino uno de los posibles agentes causales del resfrío.

¿Es un resfrío o una gripe?

Controle sus síntomas y siempre consulte con el médico

Fiebre No es común en adultos y niños mayores, pero en bebés y niños pequeños puede llegar a 39°C Suele ser de 39°C (llega a 40°C) y dura entre tres y cuatro días
Dolor de cabeza Raras veces Aparece repentinamente y puede ser fuerte
Dolor muscular Leve Es común y, por lo general, grave
Cansancio y debilidad Leve Puede durar dos semanas o más
Agotamiento extremo Nunca Aparece de repente y puede ser grave
Goteo nasal Frecuente A veces
Estornudos Frecuentes A veces
Dolor de garganta Frecuente A veces
Tos Seca y leve Es común y puede volverse grave

Casi siempre nos visita en invierno

La gripe en general aparece durante los meses fríos del año, sobre todo, en el invierno. De los dos tipos posibles de virus gripales que pueden causar la enfermedad, A y B, la mayoría de los casos son producidos por el virus A y en una cantidad mucho menor, por el virus B. En general se transmite de persona a persona, a través de las gotitas de saliva al hablar, toser y estornudar, y el período de incubación puede ser de entre uno y cuatro días. El contagio tiene mayores probabilidades de ocurrir en sitios cerrados: colegios, guaderías infantiles, cuarteles, residencias geriátricas y clínicas neuropsiquiátricas.

Todos estamos expuestos

La gripe no respeta edades. Afecta a los chicos, jóvenes, adultos y ancianos, aunque mucho más a personas ancianas o a aquellas que tienen comprometido su estado inmunitario.

En los Estados Unidos, cada año más de 114.000 personas deben internarse y más de 20.000 mueren a causa de la gripe. La mayor parte de ellas son mayores de 65 años de edad.

El virus no es siempre el mismo

El virus responsable del estado gripal cambia su estructura permanentemente, es decir, va mutando. Debido a estos cambios naturales del virus, es necesario vacunarse anualmente.

¿Qué se recomienda ante su llegada?

Ante la aparición de los síntomas de la gripe (ver cuadro arriba) es conveniente consultar con un médico. Hoy en día existen drogas antivirales para el tratamiento de la enfermedad, pero siempre deben ser recetadas por un profesional.

A veces se complica

El cuadro de gripe puede complicarse con infecciones. En estos casos será siempre el médico el que indique las medidas que se deban adoptar.

Mejor prevenir...

Siempre es mejor prevenir que curar. Por eso, todos los esfuerzos deben concentrarse en la prevención.

La mejor forma de prevenir la gripe es a través de la vacunación.

Existen vacunas eficaces contra la gripe que se comercializan en nuestro país. Estas vacunas se fabrican con las cepas de los virus gripales que produjeron la enfermedad el año anterior en el hemisferio norte, ya que el virus de la gripe "viaja" todos los años desde el norte hacia el sur.

¿Quiénes deben vacunarse?

  • Las personas mayores de 65 años, debido a la susceptibilidad particular de los ancianos a sufrir complicaciones graves como la neumonía o sobreinfecciones bacterianas;
  • Los niños de entre 6 y 23 meses de edad;
  • Las mujeres embarazadas a partir del cuarto mes de embarazo;
  • Los pacientes con enfermedades cardíacas y/o enfermedades respiratorias crónicas (asma, OCFA, enfermedad fibroquística) porque cualquier complicación de la gripe puede descompensar sus afecciones particulares;
  • Los portadores de valvulopatías, válvulas protésicas y marcapasos definitivos;
  • Los pacientes con compromiso de su estado inmunitario con enfermedades como leucemias, linfomas, VIH positivos (enfermos de sida y portadores de virus VIH), pacientes con insuficiencia renal crónica, cirrosis o diabetes y trasplantados (a partir de los seis meses después de la cirugía);
  • Los pacientes que estén recibiendo tratamiento quimioterápico;
  • Los pacientes con anemia de células falciformes u otras hemoglobinopatías;
  • Los pacientes con terapia prolongada con aspirina (artritis reumatoidea, enfermedad de Kawasaki) por el riesgo potencial de desarrollar síndrome de Reyé;
  • Los trabajadores de la salud que asisten a pacientes incluidos en las listas de riesgo antes mencionadas;
  • Los familiares que conviven con pacientes pertenecientes a las categorías de riesgo para disminuir el riesgo de contagio;
  • Todo aquel que quiera prevenirse contra la gripe.

La vacuna es segura

La vacuna presenta muy pocos efectos secundarios, que pueden traducirse en pequeñas molestias locales, dolores y enrojecimiento en la zona de la aplicación. No debe aplicarse a personas con alergia conocida al huevo o a otros componentes de la vacuna sin consultar previamente con el médico. En este grupo de personas pueden administrarse agentes antivirales para prevenir la enfermedad. El médico deberá evaluar si es necesario desensibilizar frente a la vacuna.

Es necesario aclarar que la vacuna no es 100% eficaz. Se puede contraer la gripe a pesar de haber recibido la vacuna. Sin embargo, en este caso, la enfermedad se presentará en una forma más leve.

¿Cuándo hay que vacunarse?

La vacunación debe repetirse en forma anual debido a las mutaciones del virus. El momento óptimo para su aplicación es al inicio del otoño (fines de marzo o abril). No obstante, si por algún motivo no pudo aplicarse en esos meses, aún hay tiempo para hacerlo hasta junio. La inmunidad se desarrolla a partir de la segunda o tercer semana luego de aplicada la vacuna. La persona que la recibe en el otoño estará en buena condición inmunitaria para enfrentar el invierno, que es la época en que se contrae la gripe.

Y si viaja...

También es conveniente que reciba la vacuna contra la gripe si planea realizar un viaje:

  • por algún país del hemisferio norte entre octubre y diciembre, que es la "temporada alta" de la gripe en esa región;
  • por algún país a la altura de los trópicos, en los cuales existe el riesgo de contagiarse la gripe todo el año;
  • con algún contingente de turistas internacionales, ya que puede haber alguna persona que vehiculice el virus de la gripe.

Si está en el grupo de riesgo, recuerde aplicarse también la vacuna antineumocócica

Las mismas personas comprendidas en el listado mencionado anteriormente, deben recibir también la vacunación antineumocócica si nunca antes les fue aplicada o si transcurrieron cuatro años desde la última aplicación.

El neumococo es capaz de producir enfermedades tales como la neumonía severa y la meningitis. La vacuna neumocócica polisacárida (PPV) protege contra 23 tipos de bacterias neumocócicas. La vacunación permite evitar la enfermedad o bien disminuir su gravedad en caso de contraerla. Todavía no se ha probado si resulta segura en embarazadas. Es conveniente que las mujeres que están en riesgo de contraer esta enfermedad se vacunen antes de quedar embarazadas.

 

Ante la menor duda, siempre consulte con su médico.

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