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OBESIDAD

La obesidad es una enfermedad crónica, polimorfa, de causa multifactorial caracterizada por una excesiva acumulación de tejido adiposo. Más allá de su función de reserva energética, el tejido adiposo es un verdadero órgano endócrino que según su localización fabrica y libera al torrente circulatorio sustancias involucradas en el desarrollo de otras enfermedades, esencialmente cardiovasculares y metabólicas.

Si bien hay casos especiales secundarios a medicamentos, trastornos genéticos, tumores o enfermedades endócrinas, en la mayoría de los casos las obesidades responden a la combinación de sedentarismo y malos hábitos alimenticios.

 

Ingrese aquí al área de Obesidad para informarse acerca de tratamientos para esta afección.

 

Grados de obesidad. Complicaciones médicas

El Índice de Masa Corporal (IMC) es el parámetro más utilizado para clasificar el grado de sobrepeso.

Se obtiene dividiendo el peso de una persona (en kg) por su talla (en metros al cuadrado):

IMC = Peso (kg) / Talla (mts)²

Ejemplo: un paciente que mide 1,78 m y pesa 100 kg tiene un IMC de 31,5

100 / (1,78)² = 31,5

 

VALOR DEL IMC
GRADO DE SOBREPESO
RIESGO
25 - 29,9
Sobrepeso
Moderado
30 - 34,9
Obesidad grado 1
Alto
35 - 39,9
Obesidad grado 2
Muy alto
Más de 40
Obesidad grado 3
Extremo

 

A mayor IMC mayor el riesgo de padecer otras enfermedades y complicaciones médicas tales como:

  • Hipertensión arterial
  • Niveles de colesterol y triglicéridos elevados
  • Resistencia a la insulina, síndrome metabólico y diabetes
  • Angina de pecho
  • Infarto cardíaco
  • Insuficiencia cardíaca
  • Arritmias
  • Accidentes cerebrovasculares
  • Problemas circulatorios - Trombosis (formación de coágulos dentro de venas o arterias)
  • Hígado graso o esteatosis hepática - Cirrosis hepática
  • Litiasis vesicular (piedras en la vesícula)
  • Trastornos hormonales - Infertilidad - Impotencia sexual
  • Trastornos del sueño - Apneas del sueño
  • Distintos cánceres (próstata, colon, mama, riñón, vesícula, linfomas, útero)
  • Artrosis - dolores lumbares - hernias
  • Riesgo quirúrgico aumentado
  • Complicaciones en un postoperatorio

Si bien el IMC es útil para estratificar riesgos en la población general, no es válido en embarazadas, ancianos y personas con gran desarrollo muscular.

Obesidad abdominal

El perímetro de cintura es otro parámetro utilizado en la evaluación de pacientes con sobrepeso y es el más importante a la hora de hablar de riesgo cardiovascular y metabólico.

Según la distribución en el cuerpo del exceso de tejido adiposo tendremos dos tipos de obesidades:

  • Femoroglútea, localizada preferencialmente a nivel de los muslos y cola. Es característica del sexo femenino.
  • Abdómino-visceral, localizada preferencialmente en el abdomen. Si bien clásicamente fue descripta en varones también se la observa en mujeres.
La obesidad abdómino-visceral es la que más nos preocupa. Precisamente es este el tejido adiposo productor de sustancias que promueven el desarrollo de enfermedad cardiovascular y metabólica.

La medición con un centímetro del perímetro de la cintura nos da una idea de cuánta grasa hay depositada dentro de la cavidad abdominal:

VALORES IDEALES DE PERÍMETRO DE CINTURA
VALORES ASOCIADOS CON PROBLEMAS CARDIOMETABÓLICOS*
102 cm o más
88 cm o más

*diabetes, hipertensión, alteración del colesterol y los triglicéridos y enfermedad coronaria

Estrés y obesidad

El estrés crónico predispone a desarrollar obesidad abdominal. Los niveles alterados de cortisol (la hormona del estrés) conjuntamente con la acción de la insulina hacen que la grasa encuentre un sitio preferencial de depósito dentro del abdomen y se transforme, como ya hemos mencionado, en un importante factor de riesgo.

Las alteraciones del ritmo normal del sueño, las dietas de hambre, los ayunos y los largos períodos sin ingesta de alimentos durante el día representan también situaciones de estrés que conducen con el tiempo a la obesidad abdominal.

 

 

Las dietas

Volcarse a las dietas, tomar pastillas o recurrir a extraños métodos es seguir creyendo en soluciones mágicas. El tratamiento del sobrepeso es para toda la vida y las dietas sólo implican modificaciones específicas en la alimentación para llevar a cabo durante un tiempo limitado.

Más allá de que algunas son absolutamente irracionales y hasta peligrosas, las dietas atrofian la capacidad de las personas para comer con libertad y sentido común. Con ellas se aprende a "ser obediente" por un tiempo y a comer "lo que se debe", pero  tarde o temprano aparecen los desbordes.

Miles de personas siguen haciendo dietas. Inicialmente pierden peso pero al tiempo recuperan más kilos, lo cual suma un nuevo fracaso y más enfermedad.

Desafortunadamente en nuestra sociedad, mantener una dieta suele considerarse una virtud y la influencia del medio hace que muchos tengan resistencia para emprender un programa de cambio de hábitos y control de peso sin alguna de ellas.

Las dietas de 1000 o menos calorías diarias (dietas de hambre) merecen un comentario aparte: representan para el organismo situaciones extremas de déficit energético y se tornan insostenibles por el estrés psico-físico que imponen.

Cuando uno pasa hambre el cuerpo se defiende y activa un efectivo sistema de ahorro inscripto en nuestros genes desde hace miles de años. Así, en forma contrarregulatoria, al comer tan poco baja el metabolismo y aumenta la búsqueda de alimentos con alta densidad calórica. Como consecuencia, el cuerpo retiene más grasa cuando volvemos a comer con normalidad o cuando nos volvemos a dar un atracón... algo que sucede con suma frecuencia. Además, una alimentación tan restrictiva provoca cansancio y baja resistencia al ejercicio, como también trastornos por déficit de nutrientes, constipación, intolerancia al frío o incluso crisis de gota y arritmias fatales.

Por otro lado cuando el descenso abrupto de peso se produce a través de estos métodos disparatados, en realidad se pierde más masa muscular y agua que grasa. Esto debilita al organismo y disminuye su habilidad para "quemar" calorías y favorece, tal como se mencionó, una recuperación de peso a expensas de más tejido adiposo. Además también causan problemas en la esfera psicológica.

Está comprobado que los que bajan y suben de peso continuamente (efecto yo-yo o weight cycling) corren mayor riesgo de muerte por enfermedad cardíaca. En efecto, el estrés causado por el maltrato que recibe el cuerpo con estas dietas antinaturales propicia luego el depósito de grasa dentro del abdomen con aumento del riesgo cardiovascular.

Los medicamentos: ¿la búsqueda del milagro?

Lo racional

Si bien aún no se ha descubierto una pastilla que cure la obesidad, existen al día de hoy dos medicamentos aprobados para el tratamiento complementario de esta enfermedad durante un máximo de tiempo de 2 años. Los estudios clínicos han demostrado un discreto descenso de peso adicional al logrado con cambios en la alimentación y nivel de actividad física en un porcentaje de pacientes. Sin embargo, también se observó que esos kilos perdidos fueron recuperados al suspender su administración.

Como todo medicamento, estas drogas poseen indicaciones, contraindicaciones y potenciales efectos adversos que requieren su debido control. Por estos motivos, en todos los casos deben ser considerados y prescriptos únicamente por un médico: es irresponsable su venta libre en farmacias.

Es importante dejar en claro que sin cambios concomitantes y permanentes en los hábitos higiénicos alimentarios estos fármacos no ejercen, por acción exclusiva, descenso de peso alguno.

Lo irracional

Suplementos "quemadores de grasas", cremas, plantillas, pulseras, fajas y aparatos de todo tipo promocionados como milagrosos por distintos medios de comunicación, carecen de utilidad alguna en el tratamiento del sobrepeso.

Tampoco hay evidencia seria que avale la utilidad en esta área de prácticas alternativas como acupuntura, láser o auriculoterapia.

Las mezclas de medicamentos como anfetaminas u otros anorexígenos, diuréticos, hormona tiroidea, laxantes y/o asiolíticos no solo son irracionales en el tratamiento del sobrepeso sino que además pueden causar graves efectos adversos, desde irritabilidad, calambres y temblores hasta hemorragias cerebrales, arritmias y muerte. Tanto es así que estos preparados magistrales comúnmente llamados "cócteles para adelgazar" han sido prohibidos en el año 2006 en el territorio de la Provincia de Buenos Aires mediante el Decreto 1691. A continuación reproduimos algunos fragmentos de sus dos primeros artículos:

Artículo 1°: "Prohíbese en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, la fabricación, manipulación, comercialización, prescripción y uso de medicamentos industrializados o preparados magistrales que contengan sustancias ansiolíticas, asociadas con sustancias simpaticolíticos y parasimpaticolíticos".

Artículo 2º: "se prohíbe fabricar, comercializar, prescribir, manipular y utilizar medicamentos con sustancias anoréxicas, asociadas entre sí, con sustancias ansiolíticas, diuréticas, hormonas, extractos hormonales y laxantes".

 

 

 

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