René
Favaloro junto a su hermano menor, Juan José
"Grandes
baldíos ocupaban la manzana de enfrente (de su casa); el pasto era testigo
de nuestras correrías y entretenimientos: la rayuela, las bolitas, el 'ainenti',
el rango y la mida, la billarda, el trompo y, sobre todo, el fútbol.
"Los
barriletes remontaban nuestras ilusiones. Juan José, mi hermano, era un
experto en fabricarlos, habitualmente con cañas secas y papeles de diarios.
Bombas, estrellas y cajones salían de sus manos engalanados con largos
flecos que ondulaban en el aire."
De
"Don
Pedro y la educación"