La hipertensión arterial: el riesgo más frecuente y silencioso de las enfermedades cardiovasculares

La hipertensión arterial: el riesgo más frecuente y silencioso de las enfermedades cardiovasculares

La hipertensión arterial es responsable de millones de muertes evitables cada año en el mundo. En Argentina, entre el 35% y el 40% de la población adulta tiene presión arterial elevada, lo que equivale a aproximadamente 15 millones de personas.

Sin embargo, el dato más preocupante es otro: 4 de cada 10 hipertensos no saben que lo son.

La presión arterial elevada es una de las causas más frecuentes de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia renal. También se asocia a mayor riesgo de diabetes tipo 2, deterioro cognitivo y demencia. 

“La presión arterial alta es el factor de riesgo más común y más modificable de las enfermedades cardíacas  y, sin embargo, sigue siendo subdiagnosticada y subtratada. Muchas veces no da síntomas, pero el daño ocurre igual”, señala el Dr. Gustavo Giunta, cardiólogo y Jefe de la Unidad Metabólica de la Fundación Favaloro. “La única forma confiable de detectarla es midiendo la presión regularmente, incluso en personas jóvenes y sin factores de riesgo aparentes”, asegura.

 

Criterios para un diagnóstico más temprano:

El Consenso Argentino de Hipertensión Arterial 2025 delineado por la Federación Argentina de Cardiología (FAC), la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) define criterios de clasificación y metas terapéuticas, con el objetivo de favorecer un diagnóstico más temprano y un control más estricto del riesgo cardiovascular.

Según estos criterios se considera:

  • Presión normal: menor a 130/80 mmHg.
  • Presión limitrofe: sistólica entre 130–139 mmHg y diastólica menor a 80-89 mmHg.
  • Hipertensión Estadio 1: 140–159 mmHg de sistólica y 90–99 mmHg de diastólica.
  • Hipertensión Estadio 2: mayor o igual a 160 mmHg de sistólica y mayor a 100 de diastrólica.

Además, existen situaciones particulares como la “hipertensión enmascarada” (valores normales en consultorio pero elevados en el hogar) y la “hipertensión de guardapolvo blanco” (valores elevados en consultorio pero normales fuera de él). Por eso, en muchos casos se recomienda el monitoreo ambulatorio de presión arterial.

Tratamiento: estilo de vida como pilar fundamental 

Más allá de los avances farmacológicos, el tratamiento comienza con modificaciones en el estilo de vida. Las principales recomendaciones incluyen: 

  • Reducir el consumo de sodio a idealmente a menos de 5 gramos diarios. En promedio, los argentinos consumimos más del doble de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, se estima un promedio de 12 gramos diarios. Esto se debe a que el 80% del sodio que ingerimos proviene de alimentos procesados como embutidos, panificados, snacks, aderezos y conservas.
  • Adoptar un plan de alimentación saludable, con una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y lácteos descremados, con bajo contenido de sodio y grasas saturadas.
  • Aumentar la actividad física: al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado o combinar con entrenamiento de fuerza.
  • Mantener un peso saludable, con una reducción mínima del 5% en personas con sobrepeso u obesidad.
  • Limitar el consumo de alcohol
  • Controlar el estrés

Abordar cada uno de estos factores de estilo de vida es especialmente importante para las personas con presión arterial alta y otros factores de riesgo principales de enfermedades cardiovasculares porque puede prevenir, retrasar o tratar la presión arterial alta o elevada.