Unidad de Neuro-otología

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¿De qué hablamos cuando hablamos de mareos?

El mareo es un trastorno muy común y es una de las causas más frecuentes de consulta médica. Lamentablemente este síntoma generalmente es mal interpretado retrasando el diagnóstico y su adecuado tratamiento. Una de las dificultades principales es que la palabra “mareo” tiene diferentes significados para cada persona, por ejemplo:

 

  • Se me aflojan las piernas.
  • Me siento inseguro, como que me voy a caer.
  • Pierdo el equilibrio.
  • Siento que las cosas se me mueven.
  • Me mareo cuando me duele la cabeza.
  • Siento mucha ansiedad, me pongo muy nervioso.
  • Me siento abombado, embotado, como con una nube en la cabeza.
  • Siento que me voy a desmayar, empiezo a transpirar y se me desvanece la visión.
  • Siento que yo doy vueltas.

Nos damos cuenta fácilmente que detrás de cada uno de estos síntomas se hallan problemas diferentes, con soluciones diferentes. La clave del diagnóstico radica en una correcta interpretación de los síntomas.

 

Pero entonces ¿Qué es lo que tengo? ¿Mareos, vértigo, desequilibrio?

Se utiliza el término mareo en forma genérica para describir diferentes síntomas que debemos precisar por medio del interrogatorio. Se podrían clasificar la mayoría de estos síntomas en 4 categorías:

Vértigo: ilusión de movimiento. El sujeto percibe que él o el entorno se mueven, generalmente en forma giratoria, aunque puede ser en cualquier trayectoria. Este síntoma sugiere una disfunción del aparato vestibular periférico o de sus núcleos o vías a nivel del sistema nervioso central.

Desequilibrio: sensación de falta de estabilidad sin percepción de vértigo. Puede corresponder a compromiso de destintas funciones o estructuras, como la visión, el aparato vestibular, la somatopercepción o a la integración de éstas a nivel del sistema nervioso central por afección de estructuras como los lóbulos frontales, el cerebelo o el tronco cerebral.

Presíncope: sensación de pérdida inminente de conciencia. Generalmente se presenta junto con debilidad, palidez y sudoración. Vinculado a pérdida del control vasomotor autonómico y a hipotensión ortostática.

Vértigo psicógeno: síntoma más inespecífico. Generalmente relatado como sensación de embotamiento, de cabeza vacía, de caminar entre nubes o despersonalización. Puede encontrarse en contexto de cuadros de ansiedad, trastornos de ánimo o como secuela de cuadros vertiginosos en pacientes con personalidad predisponente.

 

¿Cuál es la especialidad más idónea para ayudar en este tipo de cuadros?

La especialidad encargada de encarar este tipo de problemas en la forma más adecuada se denomina Neuro-otología. Ésta estudia el funcionamiento normal y los trastornos del sistemas del equilibrio (el componente más importante, el sistema vestibular, radica en nuestro oído interno). En el INFF contamos con la unidad de Neuro-otología con especialistas dedicados en estas patologías. Contamos asimismo con la más avanzada tecnología en estudios complementarios para el diagnóstico.

 

¿Cuáles son las patologías de las que se encarga la neuro-otología y que provocan problemas de equilibrio?

Existen más de 30 causas diferentes para estos síntomas y cada una de ellas presenta un tratamiento y un pronóstico distinto. Por ello resulta indispensable una evaluación por un especialista en neuro-otología, la sub-especialidad encargada de estas patologías, para realizar el diagnóstico correcto y encarar el tratamiento. Lamentablemente en la práctica diaria es muy frecuente que los pacientes deambulen durante años por distintos especialistas sin obtener un diagnóstico ni un tratamiento correcto. Habitualmente la sintomatología se adjudica a un problema cervical cuando hoy sabemos que sólo en una mínima proporción de los pacientes (menos del 1%) es ésta la causa. La demora en el diagnóstico acarrea un aumento exponencial de todas las complicaciones de estos cuadros como: ausencia laboral, caídas, ansiedad, depresión, agorafobia, etc. Afortunadamente en los últimos 20 años ha habido una explosión de conocimiento y tecnología en esta área que nos ayuda a diagnosticar y a tratar estos cuadros en forma adecuada. Un ejemplo de esto es el vértigo posicional paroxístico benigno, el  más común en la práctica diaria y al que corresponden aproximadamente el 50% de los casos. Los pacientes con este cuadro experimentan breves e intensos episodios de vértigo al realizar cambios posicionales, típicamente levantarse de la cama, agacharse o levantar la cabeza. Su causa es el estímulo de los sensores de movimiento en el oído interno por cristales de carbonato de calcio (otolitos) que se han desprendido de la membrana donde normalmente se encuentran. Este cuadro es fácilmente diagnosticado realizando maniobras posicionales diagnósticas (giros específicos del cuerpo y la cabeza), como la maniobra de Dix-Hallpike. Asimismo este cuadro es fácilmente tratable por medio de maniobras de reposición, donde por medio de movimientos específicos se conduce a los otolitos hacia el utrículo (un sector del oído interno), donde son asintomáticos. Su efectividad es muy alta, superando el 80% en un solo intento, y se incrementa si es repetida. Lamentablemente, en estadísticas mundiales, sólo al 20% de los pacientes se les ofrece un tratamiento adecuado.

Existen múltiples patologías que afectan el equilibrio, siendo algunas de las más frecuentes:

 

Vértigo posicional paroxístico benigno

Migraña asociada a vértigo

Neuronitis vestibular

Enfermedad de Ménière

Enfermedad cerebro-vascular

Trastornos del ánimo

Enfermedades extrapiramidales

Neuropatías

Neurinoma Vestibular

 

¿Cuánto tiempo se tarda en diagnosticar estos problemas? 

Lamentablemente el retraso en la consulta con el especialista hace que el diagnóstico de estos trastornos sea tardío. Esto conlleva un incremento significativo de problemas asociados como ansiedad, depresión, incapacidad o ausentismo  laboral, caídas, etc.

 

¿Qué métodos diagnósticos existen para estos problemas?

Como en cualquier especialidad médica, lo más informativo para el diagnóstico es un interrogatorio preciso y específico de los síntomas y un examen físico completo. Posteriormente utilizaremos los métodos de diagnósticos complementario que nos ayuden a medir y cuantificar el funcionamiento de nuestro sistema de equilibrio.

El estudio de la patología vestibular ha cambiado radicalmente en los últimos años con la incorporación de nueva tecnología que permite evaluar y cuantificar el funcionamiento del sistema vestibular.

La videonistagmografía  es un método diagnóstico que estudia las funciones del sistema vestibular mediante la filmación por cámaras infrarrojas del movimiento ocular, y luego efectúa un análisis cuantitativo computarizado. Permite observar y cuantificar el nistagmus sin fijación visual y realizar maniobras posicionales y provocadoras. También permite la realización de test calóricos cuantitativos para evaluar función y asimetrías en el sistema vestibular.

El video head impulse test (vHIT) es un reciente desarrollo técnico que permite investigar en forma rápida y cómoda para el paciente el funcionamiento del sistema vestibular en forma fiable de manera antes imposible de realizar.

El potencial evocado vestíbulo-miogénico es un nuevo estudio complementario que  permite evaluar en forma cómoda y no invasiva el funcionamiento de una parte de nuestro sistema de equilibrio (sistema otolítico) que hasta hace pocos años era inaccesible en la práctica clínica.

En el INFF contamos con la más alta tecnología en equipo de videonistagmografía y vHIT del líder internacional en equipamiento de análisis vestibular que es ICS Otometrics de Dinamarca. El equipo de videonistagmografía cuenta con la opción de estímulo calórico por aire en vez de agua, para mayor confort del paciente. Todos los estudios son realizados por médicos neurólogos especialistas en patología vestibular, lo que asegura no solo la calidad técnica sino también la interpretación y comunicación clínica de la información obtenida y el tratamiento en el momento mismo del estudio, si esto fuera posible

 

¿Qué tratamientos tienen los trastornos del equilibrio? 

Existen tratamientos específicos y efectivos dependiendo del diagnóstico, entre ellos podemos mencionar:

  • Educar al paciente respecto a su problemática y a su tratamiento.
  • Simples maniobras físicas en el cual se pueden solucionar cuadros vertiginosos de larga data como en el vértigo posicional paroxístico benigno.
  • Rehabilitación kinésica vestibular.
  • Tratamientos farmacológicos dirigidos específicamente al problema.
  • Apoyo psiquiátrico y psicoterapéutico en los casos en que existe asociado al cuadro vertiginoso un cuadro ansioso o depresivo.

 

Vale decir que no existe una pastilla mágica o un único tratamiento para el mareo porque éste comprende una diversidad de cuadros distintos con tratamientos diferenciados y específicos.

 

Jefe de la Unidad de Neuro-Otología

Dr. Darío Scocco

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